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martes, 17 de septiembre de 2013

Con ocasión de la Jornada de Oración y Ayuno por la paz en Siria

        La invitación del Papa Francisco a orar intensamente por la paz el pasado  7 de septiembre, víspera de la Natividad de María Reina de la Paz, promovió en la familia de los misioneros y misioneras españoles, repartidos por el mundo, una respuesta inaplazable. Todos estamos comprometidos en una oración perseverante, fundada en el desprendimiento y en la donación de nuestra vida. Desde Obras Misionales Pontificias nos vinculamos, en total identificación, a esta iniciativa de la Iglesia, con la certeza de que podemos sostener los brazos abiertos del Papa al Dios de la misericordia, para que remueva los corazones de lo que se obstinan en responder con la violencia, contra quienes siguen sin respetar la vida.
        Los misioneros saben mucho de las consecuencias de la guerra, y del hambre, y de la injusticia. Pero saben más de la reconciliación, y su vida no es otra cosa que la escucha, el diálogo, el servicio y la donación siguiendo el ejemplo del Maestro. Cuánto sufrimiento al comprobar los efectos devastadores de la guerra, cuánto dolor ante la destrucción de la vida humana y cuánta humillación a comprobar que muchos adultos son capaces de secuestra niños para adiestrarles para la guerra.

        Aquel mismo día, en Javier, donde nació el Patrono Universal de las Misiones, fue ordenado sacerdote un diácono que pertenece a la Iglesia fiel de China. Sus años de formación en Pamplona le han capacitado para retornar a su tierra para anunciar la paz y el amor entre los hermanos. Damos gracias a Dios por esta vocación y por tantas otras que Dios suscita en el mundo para ser sembradores de paz. Recordamos también especialmente  aquel día al que fue Director nacional de las Obras Misionales Pontificias en Siria, P. Jules Baghdassarian, cuando la guerra en su país le arrancó la vida que estaba entregando por sus hermanos. Y como él, tantos otros. Oremos, unidos al Papa Francisco, por la paz en el mundo y, de manera particular, en Siria.
Anastasio Gil García
Director de Obras Misionales Pontificias