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martes, 27 de enero de 2026

Mensaje del Papa para el centenario del DOMUND

 El Papa León XIV ha hecho público el Mensaje para el Domund, la Jornada Mundial de las Misiones, que este año 2026 cumple 100 años. El tema de este Domund, el del centenario, es “Uno en Cristo, unidos en la misión”, que hace referencia al propio lema del Papa “En el Uno (Cristo), somos uno”.

“Para la Jornada Mundial de las Misiones de 2026, que marca el centenario de esta celebración, instituida por Pío XI y tan querida por la Iglesia, he elegido el tema ‘Uno en Cristo, unidos en la misión’. Después del Año jubilar, deseo exhortar a toda la Iglesia a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza.

Reflexionando sobre nuestro ser uno en Cristo y estar unidos en la misión, dejémonos guiar e inspirar por la gracia divina, para «renovar en nosotros el fuego de la vocación misionera» y avanzar juntos en el compromiso de la evangelización, en «una época misionera nueva» en la historia de la Iglesia (Homilía en la Misa por el Jubileo del Mundo Misionero y de los Migrantes, 5 octubre 2025).

1. Uno en Cristo. Discípulos misioneros unidos en Él y con los hermanos y hermanas.

En el centro de la misión está el misterio de la unión con Cristo. Antes de su Pasión, Jesús oró al Padre: «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). En estas palabras se revela el deseo más profundo del Señor Jesús y, al mismo tiempo, la identidad de la Iglesia, comunidad de sus discípulos: ser una comunión que nace de la Trinidad y que vive de y en la Trinidad, al servicio de la fraternidad entre todos los seres humanos y de la armonía con todas las criaturas.

Ser cristianos no es ante todo un conjunto de prácticas o ideas; es una vida en unión con Cristo, en la que participamos de la relación filial que Él vive con el Padre en el Espíritu Santo. Significa permanecer en Cristo como los sarmientos en la vid (cf. Jn 15,4), inmersos en la vida trinitaria. De esta unión brota la comunión recíproca entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera. Sí, «la comunión representa a la vez la fuente y el fruto de la misión», como enseñó san Juan Pablo II (cf. Exhort. ap. Christifideles laici, 32).

Por eso, la primera responsabilidad misionera de la Iglesia es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros. En muchas situaciones asistimos a conflictos, polarizaciones, incomprensiones, desconfianza mutua. Cuando esto ocurre también en nuestras comunidades, se debilita su testimonio. La misión evangelizadora, que Cristo confió a sus discípulos, requiere ante todo corazones reconciliados y deseosos de comunión. En esta perspectiva, será importante intensificar el compromiso ecuménico con todas las Iglesias cristianas, aprovechando también las oportunidades que brinda la celebración conjunta del 1700° aniversario del Concilio de Nicea.

Por último —pero no menos importante—, ser “uno en Cristo” nos llama a mantener siempre la mirada fija en el Señor, para que Él sea verdaderamente el centro de nuestra vida personal y comunitaria, de cada palabra, acción y relación interpersonal, de modo que podamos decir con asombro: «Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (Ga 2,20). Esto será posible en la escucha constante de su Palabra y en la gracia de los sacramentos, para ser piedras vivas de la Iglesia, llamada hoy a recoger las instancias fundamentales del Concilio Vaticano II y del posterior Magisterio pontificio, en particular, del Papa Francisco. De hecho, como afirma san Pablo, «no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús como Señor» (2 Co 4,5). Reitero, por tanto, las palabras de san Pablo VI: «No hay evangelización verdadera, mientras no se anuncie el nombre, la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret Hijo de Dios» (Exhort. ap. Evangelii nuntiandi, 22). Este proceso de auténtica evangelización comienza en el corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad.

Por lo tanto, cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más podremos cumplir juntos la misión que Él nos confía.

(...) Y para favorecer la comunión espiritual, les dejo, junto con mi bendición, esta sencilla oración:

Padre santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes en dar testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura.

Bendice a los misioneros y misioneras, apóyalos en su esfuerzo, presérvalos en la esperanza.

María, Reina de las misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén.

Vaticano, 25 de enero de 2026, III domingo del Tiempo Ordinario, fiesta de la Conversión del apóstol san Pablo”.

(ver texto completo)

miércoles, 14 de enero de 2026

"TU VIDA UNA MISIÓN", Jornada de la Infancia Misionera 18 de enero

 Ayer tenía lugar en la Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias de Madrid, la rueda de prensa de la campaña Infancia Misionera, con la intervención de Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, aventurero, y del director nacional de las OMP, el padre José María Calderón.

Los niños españoles tienen una cita este domingo 18 de enero con la Jornada de Infancia Misionera, en la que con sus donativos y oración se convierten en cómplices de los misioneros en su trabajo con la infancia. Gracias a lo que esta Obra Pontificia recauda en todo el mundo –de niños y de adultos–, el Papa puede sostener cada año 2.600 proyectos infantiles en las misiones. Uno de ellos es el Centro de Discapacitados de Dajla, Sáhara, al que ha viajado el aventurero Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo.


Son incontables las iniciativas infantiles de la Iglesia en los territorios de misión: colegios, hospitales, hogares, maternidades, catequesis… Toda esta labor es sostenida y apoyada cada año a través de la Obra Pontificia de Infancia Misionera. El dinero recaudado en todo el mundo –13.860.000 de euros en 2025–, se pone a disposición del Santo Padre, para que desde Roma se distribuyan las ayudas de una forma equitativa entre las 1.131 diócesis jóvenes que tiene la Iglesia, que son consideradas territorios de misión.

Este dinero llega cada año a 2.600 proyectos, que benefician a más de cuatro millones de niños. Por un lado, se ofrece un apoyo ordinario a cada una de estas diócesis, y por otro se financian proyectos extraordinarios de educación (55%), protección de la vida (25%) y evangelización (20%).

España volvió a ser el país que más aportó a Infancia Misionera, seguido de Alemania y de Australia. Desde el bolsillo de los niños españoles –y de los adultos que generosamente han contribuido–, en 2025 se envió desde nuestro país 2.453.113,45 euros, para apoyar 473 proyectos en 36 países, que llegaron a más de 700.000 niños.

Este domingo, Jornada de Infancia Misionera, es una nueva oportunidad para apoyar la labor que se realiza en las misiones con los más pequeños.  “Queremos concienciar a los niños de que ellos son también misioneros, no solo en su entorno sino también colaborando y pensando en los misioneros”, ha explicado José María Calderón. Para ellos, OMP ha preparado la web www.infanciamisionera.es con todos los materiales y con la posibilidad de que los adultos realicen una aportación económica.

A estos niños misioneros, el Papa León XIV les ha dirigido unas palabras de agradecimiento en el Ángelus del pasado 6 de enero. “En la Jornada Misionera de los Niños, quiero saludar y dar las gracias a todos los niños y jóvenes que, en muchas partes del mundo, rezan por los misioneros y se comprometen a ayudar a sus coetáneos más desvalidos. ¡Gracias, queridos amigos!”.

miércoles, 16 de julio de 2025

“Aprender la misión”: oportunidades de formación para el próximo curso

 Un año más ya está disponible el programa formativo de la Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid. La Cátedra, impulsada por las Obras Misionales Pontificias, es una apuesta de formación en la misión y en la compresión de la responsabilidad misionera de todo bautizado.

El instrumento formativo con más solera de la Cátedra de Misionología es, sin duda, el Curso de Evangelización Misionera, una oportunidad para conocer los fundamentos, historia y espiritualidad de la misión, de “una Iglesia misionera que abre los brazos al mundo”, en palabras del Papa León XIV. Por este curso han pasado ya muchos laicos, sacerdotes, religiosas, misioneros y misioneras.

El programa, en realidad, se desarrolla en dos años, en dos cursos cíclicos, en los que se da un repaso sencillo pero profundo a los fundamentos en la Misionología tal como hoy se entiende y se vive. El primer curso de este ciclo bianual se ha desarrollado este año. El próximo (2025-2026) se desarrolla la segunda parte con materias como Antropología y misión; Historia de la misión; Inculturación de la fe y evangelización de la cultura; Algunos retos actuales de la misión: ecumenismo, diálogo interreligioso y pluralismo religioso; La espiritualidad misionera; y Animación, formación y cooperación misionera. La primera parte de este ciclo bianual volverá a impartirse el próximo año 2026-2027 y tiene como principales materias la Teología de la Misión, la vocación misionera y la misión como servicio de la caridad, entre otras.

El objetivo del curso es promover la formación de aquellos que, de un modo u otro, están interesados en la acción evangelizadora de la Iglesia, participan de grupos de animación misionera o tienen intención de realizar alguna experiencia de misión. La matrícula puede formalizarse en la Secretaría de alumnos de la Facultad de Teología desde el 14 al 31 de julio y, en septiembre, del 1 al 25. Las Obras Misionales Pontificias ofrecen becas. El programa del Curso de Evangelización Misionera aquí.

Otra de las ofertas que promueve la Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso es el Curso de Preparación para la Misión, cuyo programa puede consultarse aquí. Ofrece la formación teológico-pastoral fundamental para conocer y vivir la misión ad gentes. Contiene los elementos básicos de la Teología de la Misión que fundamenta la vida y actividad misioneras, y proporciona la formación específica en áreas imprescindibles. Está dirigido a todas las personas que van a ser enviadas en misión ad gentes, para que reciban la formación necesaria para el desempeño fiel del ministerio recibido; también para aquellos que habiendo tenido una experiencia misionera quieren profundizar en sus elementos más significativos. Además es útil para la formación permanente de misioneros y misioneras que quieran actualizar su formación y, en general, para fieles de cualquier condición eclesial y voluntarios misioneros o de ONGD que quieran conocer mejor la especificidad de la misión universal de la Iglesia.

Un tercer ámbito de formación es el título de Experto en Misionología (aquí el programa), con el que se pretende atender a la creciente demanda que, tanto en las diócesis de España como de América Latina, se está dando de los estudios misionológicos. Va dirigido a bachilleres eclesiásticos en Teología o Ciencias Religiosas; o graduados universitarios que acrediten estudios teológicos en algún Centro Superior de Estudios. En cambio, para el Diploma en Misionología no hacen falta requisitos previos (aquí el programa).

Por otro lado, la Pontificia Unión Misional de Roma ha lanzado el primer Curso Internacional de Misionología, en una apuesta decidida por la formación en la misión. Un curso online en español que reúne todas las materias esenciales, en 20 sesiones y que comenzará el próximo 28 de octubre. Se trata de un proyecto organizado conjuntamente con las direcciones nacionales de las Obras Misionales Pontificias de España y Costa Rica, y sus destinatarios son directores diocesanos de las Obras Misionales Pontificias, misioneras y misioneros en activo, responsables de la animación misionera en parroquias y comunidades, religiosas y religiosos, y quienes quieran tener un conocimiento de la Misionología de acuerdo a la enseñanza del Magisterio reciente. El curso cuenta con una página web, donde se puede encontrar toda la información sobre el mismo.

“Para todos los agentes de la evangelización”, decía el Papa Pablo VI en un mensaje del Domund parafraseando su propia exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi, tan querida y citada por el Papa Francisco, “se hace necesaria una seria preparación, y esta afecta a cada miembro del Pueblo de Dios, puesto que toda la Iglesia es misionera, y la obra de la evangelización es deber fundamental del Pueblo de Dios. Solo con esta formación se obtendrá una eficaz cooperación, aun con modos diversos: oración, sacrificio, ayuda económica, prestación personal, tipos de participación en tiempos y grados diferentes, consagración total y permanente”.

Fuente: https://omp.es/ompress/aprender-la-mision-oportunidades-de-formacion-para-el-proximo-curso/


martes, 8 de julio de 2025

León XIV: “Se necesitan obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión”

 OMPRESS-ROMA (7-07-25) Es lo que necesita este mundo, decía el Papa ayer en el Ángelus, “discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios dondequiera que se encuentren”. El Evangelio del envío de los 72 discípulos de este domingo, decía, “nos recuerda la importancia de la misión, a la que todos estamos llamados”.

“Dios, como un sembrador, ha salido generosamente al mundo a sembrar y ha puesto en el corazón del hombre y de la historia el deseo de infinito, de una vida plena, de una salvación que lo libere”. De ahí que la mies es mucha, dado que los hombres y mujeres de hoy “esperan una verdad más grande, buscan un sentido más pleno para su vida, desean justicia y llevan en su interior un anhelo de vida eterna”. Pero, por otro lado, son pocos los obreros, “son pocos los que se dan cuenta, los que se detienen para acoger el don, los que lo anuncian y lo llevan a los demás”.

El Papa León XIV señalaba que “la Iglesia y el mundo no necesitan personas que cumplen con sus deberes religiosos mostrando su fe como una etiqueta exterior; necesitan, en cambio, obreros deseosos de trabajar en el campo de la misión, discípulos enamorados que den testimonio del Reino de Dios dondequiera que se encuentren”.

Puede que no falten los “cristianos de ocasión”, que “de vez en cuando dan cabida a algún buen sentimiento religioso o participan en algún evento; pero son pocos los que están dispuestos a trabajar cada día en el campo de Dios, cultivando en su corazón la semilla del Evangelio para luego llevarla a la vida cotidiana, a la familia, a los lugares de trabajo y de estudio, a los diversos entornos sociales y a quienes se encuentran en necesidad”.

Para esto “no se necesitan demasiadas ideas teóricas sobre conceptos pastorales; se necesita, sobre todo, rezar al dueño de la mies. En primer lugar, pues, está la relación con el Señor, cultivar el diálogo con Él. Entonces Él nos convertirá en sus obreros y nos enviará al campo del mundo como testigos de su Reino”.

Fuente: https://omp.es/ompress/leon-xiv-se-necesitan-obreros-deseosos-de-trabajar-en-el-campo-de-la-mision/

lunes, 30 de junio de 2025

Una nueva misión en Sudán del Sur, con Cristo Eucaristía

OMPRESS-MÉXICO (30-06-25) La hermana Judit Chaboya, superiora general de las Adoratrices Perpetuas Guadalupanas, habla de la nueva fundación que están haciendo en Sudán del Sur. Esta congregación de fundación mexicana ha sentido la necesidad de compartir de su pobreza saliendo a la misión, impulsadas por su espiritualidad eucarística.

En la entrevista que puede verse aquí, la hermana Judit cuenta cómo su carisma, como se ve en su mismo nombre, Adoratrices Perpetuas Guadalupanas, es la adoración al Santísimo Sacramento: “Nuestro deseo es que más y más personas en el mundo se sientan amadas por Jesús, en la Eucaristía le adoren y estén muy cerca de Él; tengan la experiencia de un Dios que nos llena, un Dios vivo”. Nacidas en México, han querido abrirse a otras tierras, de ahí la fundación de una nueva misión en Sudán del Sur. “Nuestra madre fundadora”, cuenta la hermana, “es María de las Mercedes de la Santísima Trinidad Méndez Pérez Gil, nacida en Michoacán, México”. Era una mujer “que tenía un gran amor al Santísimo Sacramento y en el momento que conoce a las Adoratrices Perpetuas que había en Roma encuentra mucha afinidad”. La única diferencia es que incorporó la vida activa y vio en “la educación una manera de difundir el amor al Santísimo Sacramento”. Le tocaron años muy difíciles, como fueron los de la guerra cristera, cuando “muchas congregaciones, muchos sacerdotes, muchos obispos, tuvieron que trasladarse a Estados Unidos para ponerse a salvo ante la situación”. Como superiora general de la congregación que fundó la Madre Mercedes, la hermana Judit encuentra en ella inspiración en “su valentía, su pasión por llevar a Jesús Eucaristía, a donde el Espíritu Santo nos vaya guiando”. Y es que está convencida de “que no hay misión sin la Eucaristía. La Eucaristía es ese encuentro con Jesús vivo que nos permite, así como a la Magdalena, ir a gritar a los demás que Cristo está vivo y que vale la pena tener un encuentro con Él”.

La congregación cuenta con 21 comunidades en México, 17 colegios, y la comunidad de San Antonio, en Texas, con una guardería kínder”. Aunque han disminuido las vocaciones, cuentan en la actualidad con 150 religiosas. Fue en diversos capítulos generales de esta congregación cuando surgió la necesidad de salir, de ir más allá. El destino debía ser África o Asia y fue entonces, cuando se encontraron con la comunidad misionera de San Pablo Apóstol, que necesitaba apoyo para sus escuelas en Sudán del Sur. Las hermanas esperaron la invitación oficial, para analizarla y ponerla ante el Señor”. Junto al apoyo de esta comunidad misionera también les han brindado su experiencia los Misioneros Javerianos. Sudán del Sur, cuenta la hermana Judit, “es un país con muchísima necesidad. Yo creo que entre los países de África este es uno de los que tiene mayor necesidad”. Pero han encontrado fuerza también en su espiritualidad guadalupana. La Virgen de Guadalupe, “nuestra Madre de Guadalupe, es la misionera por excelencia y ahí sentimos que es donde encaja el ser misioneras”.

Tras la llegada de la invitación oficial a la fundación en Sudán del Sur, se visitó el país y se presentó un informe a toda la congregación. Se lanzó además la invitación a todas las religiosas, para que analizaran su situación y en la medida de lo posible se ofrecieran voluntarias. Salieron 19, que para las religiosas, por la fecha de su fiesta, es el número de San José. Estas hermanas literalmente dijeron: “Si me mandan, mañana yo me voy”. La hermana Judit cuenta que en Sudán del Sur hay muy pocas religiosas de todas las congregaciones, solo unas 120. Por eso, aunque “a lo mejor en México quisiéramos tener mucho más, ¿por qué no dar a alguien que también nos necesita? Es abrirnos para dar de nuestra pobreza a quienes también lo necesitan”. Además, está segura de que “nosotras recibiremos más de ellos de lo que podremos darles”.

Se establecerán en la misión de Ave María, en Sudán del Sur, que es donde están los misioneros: “Nosotras estamos destinadas a Sorchubu que está a 6 km de esta misión. La dinámica no es que vayamos a llegar y hacernos cargo de las escuelas. Necesitamos primero inculturarnos un poco, aprender de la cultura”. Tras un año, empezarán de lleno el trabajo educativo y harán una labor más directa. La hermana Judit está convencida de que no van solas, “hay muchísimas personas que nos están sosteniendo con su oración”. Además, “la valentía sale del Santísimo Sacramento. Cuando tú en verdad te encuentras con Él, transforma tu vida y no puedes quedarte quieta. Él es el que te mueve”.

FUENTE: https://omp.es/ompress/una-nueva-mision-en-sudan-del-sur-con-cristo-eucaristia/



viernes, 27 de junio de 2025

El Papa a los sacerdotes: queremos redescubrir juntos el impulso misionero

 OMPRESS-ROMA (27-06-25) “Ninguno aquí está solo, y aunque trabajes en la misión más lejana, nunca estás solo”, ha dicho ayer el Papa León XVI, tras el encuentro “Sacerdotes felices”, que ha promovido el Dicasterio para el Clero con ocasión del Jubileo de los seminaristas y sacerdotes.

Este encuentro con los sacerdotes ha dado testimonio, como decía el Papa, de que es posible “ser sacerdotes felices, porque Cristo nos ha llamado, Cristo nos ha hecho sus amigos”. Porque, “las palabras de Jesús: «Os he llamado amigos», no son solo una declaración afectuosa a sus discípulos, sino una verdadera clave para comprender el ministerio sacerdotal. El sacerdote, de hecho, es amigo del Señor, llamado a vivir una relación personal y de confianza con él, alimentada por la Palabra, la celebración de los sacramentos y la oración diaria. Esta amistad con Cristo es el fundamento espiritual del ministerio ordenado, el sentido de nuestro celibato y la energía del servicio eclesial al que dedicamos nuestras vidas. Nos sostiene en los momentos de prueba y nos permite renovar cada día el «sí» pronunciado al inicio de nuestra vocación”.

La formación sacerdotal, apuntaba el Papa, no puede reducirse “a la adquisición de nociones, sino que es un camino de familiaridad con el Señor que involucra a toda la persona”. Por eso, “solo quienes viven en amistad con Cristo y están impregnados de su Espíritu pueden proclamar con autenticidad, consolar con compasión y guiar con sabiduría”. El convertirse en amigos de Cristo “comporta vivir como hermanos entre sacerdotes y obispos”. Además formar sacerdotes amigos de Cristo “significa formar hombres capaces de amar, escuchar, orar y servir juntos”.

Por eso, animaba el Papa León, “queremos redescubrir juntos el impulso misionero. Una misión que propone con valentía y con amor el Evangelio de Jesús”, porque “cuando alguien cree, se ve: la felicidad del ministro refleja su encuentro con Cristo, sosteniéndolo en la misión y el servicio”.

Terminaba diciendo: “¡Gracias por lo que sois! Porque recordáis a todos que es hermoso ser sacerdotes, y que cada llamada del Señor es, ante todo, una llamada a su alegría. No somos perfectos, pero somos amigos de Cristo, hermanos entre nosotros e hijos de su tierna Madre María, y esto nos basta”.

https://omp.es/ompress/el-papa-a-los-sacerdotes-queremos-redescubrir-juntos-el-impulso-misionero/


miércoles, 2 de junio de 2021

La misionera Montserrat Roset Balateu, desde la República Democrática del Congo

 

jueves, 9 de julio de 2020

La primera monja católica incinerada en la India

La hermana Mary, superiora provincial de Delhi de las Hermanas Franciscanas del Inmaculado Corazón de María, falleció el 2 de julio en el Hospital Holy Family de Delhi, a la edad de 67 años, según informaba UCA News, y cinco días después, ayer, 7 de julio se enterraban sus cenizas tras la incineración. El obispo de Quilon, Mons. Paul Mullassery celebró una misa de réquiem con unas 20 personas en estricto cumplimiento de los protocolos Covid-19, y acompañó los restos mortales de la religiosa al mausoleo de esta congregación religiosa nacida en la India.
Las autoridades administrativas de Delhi no permitieron que su cuerpo se transportara hasta Kerala, en el extremo sur de la India, a casi 3.000 kilómetros de distancia, y tampoco podía ser enterrado en los apretados cementerios cristianos de la ciudad debido a los protocolos establecidos por la administración. Así que los funcionarios procedieron a la incineración. Fuentes de la Iglesia señalaron a UCA News, que la hermana Mary puede ser la primera monja católica en ser incinerada en la India. La hermana Gaily Mary, una de las dos religiosas que asistieron a su cremación expresó su tristeza por las circunstancias de la muerte: “Ninguno de los miembros de su familia, amigos y conocidos pudo encontrarse con ella y rezar juntos antes de morir”. La hermana Mary “dedicó sus vida a los pobres y necesitados. Tenía muchos amigos, pero no hubo nadie a su lado”. Esto le permitió a ella y a las hermanas “compartir el dolor de tanta gente”, que ha pasado por lo mismo.